La Asociación Española de Pediatría aconseja que entre los cuatro y seis meses de vida comiencen a introducirse alimentos semisólidos para complementar los requerimientos nutricionales en esta etapa, crear unos hábitos alimentarios saludables y facilitar posteriormente la introducción de alimentos sólidos. Esta recomendación amplía el concepto de lactancia materna exclusiva que la OMS (Organización Mundial de la Salud) defiende durante los seis primeros meses de vida del bebé.
La propuesta de la Asociación Española de Pediatría para diversificar de la dieta permite que el bebé explore nuevos sabores y texturas, y eventualmente facilita a las madres el mantenimiento de la lactancia materna. En esta etapa se comenzaría por tanto con la iniciación de los primeros cereales (sin gluten), frutas, verduras y carne, sin importar el orden de introducción siempre que se efectúe progresivamente para evaluar posibles reacciones adversas.
En el caso de las hortalizas, es frecuente comenzar con la patata y zanahoria, añadiendo una cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra al puré para mejorar su palatabilidad (Cualidad de agradar al paladar). Además esta práctica aporta una dosis extra de Vitamina E y de ácidos grasos esenciales como el linoleico y linolénico.
Por tanto, según las recomendaciones de la AEP, se puede introducir Aceite de Oliva Virgen Extra entre los cuatro y seis meses, dentro de una dieta equilibrada en la que la leche materna o la fórmula de continuación sea el alimento predominante, aumentando las cantidades diarias de aceite de oliva virgen a medida que se incrementa la alimentación sólida. El mejor aceite de oliva para adicionar es el Virgen Extra ya es el primer zumo que se extrae de la aceituna, conserva todas vitaminas y polifenoles y no sufre procesos de refinado que alteren sus propiedades saludables.