Uno de los principales factores que aumenta el porcentaje de niños afectados por obesidad es la propia obesidad de la madre y la ingesta de determinadas grasas durante el embarazo. En un estudio publicado en la revista científica “Journal of Clinical of Investigation” se ha verificado esta tesis tras probar varias dietas durante dos gestaciones y observar la susceptibilidad del feto al consumo de grasas saturadas por parte de la madre.
El estudio se realizó con primates, modificando la alimentación en cada embarazo y analizando el riesgo de patologías hepáticas y pancreáticas relacionadas con el consumo de grasas saturadas. Así, la obesidad infantil puede prevenirse desde el embarazo mediante una dieta equilibrada, en la que se realice un consumo apropiado de grasas más saludables.
FUENTE: Journal of Clinical of Investigation.